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Empezar un tratamiento de fertilidad no es una decisión sencilla. Detrás hay ilusiones, dudas y también la esperanza de cumplir un sueño muy importante. Por eso, elegir la clínica adecuada no debería sumar más estrés a este camino, sino darte confianza y tranquilidad. En este artículo queremos ayudarte a mirar con calma qué aspectos considerar: desde el momento oportuno para buscar ayuda, hasta cómo comparar la calidad de los servicios, qué certificaciones revisar y qué preguntas hacer antes de decidir.
Si han pasado 12 meses intentando un embarazo (o 6 meses si tienes 35 años o más) sin lograrlo, es recomendable una evaluación especializada. Esta definición de infertilidad (intento durante ≥12 meses) es el estándar utilizado en guías clínicas y programas de salud reproductiva.
La evaluación suele incluir historia clínica, exámenes de laboratorio y estudios de imagen del factor femenino (ovulación, trompas, útero) y factor masculino (seminograma), con derivación oportuna a niveles de mayor complejidad cuando corresponde.
Acreditación y respaldo científico
Verifica si el centro forma parte de redes y registros reconocidos en Latinoamérica. La REDLARA (Red Latinoamericana de Reproducción Asistida) agrupa a la gran mayoría de centros que realizan técnicas de reproducción asistida en la región y promueve estándares de calidad y seguridad.
En Auna contamos con certificación REDLARA; esta acreditación respalda procesos, bioseguridad y trazabilidad del laboratorio, y es un criterio objetivo para comparar alternativas.
Indicadores de calidad del laboratorio (KPIs)
Pide que te expliquen cómo miden y reportan sus resultados. La ESHRE (Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología) es una de las organizaciones más reconocidas a nivel mundial en este campo y ha definido estándares internacionales para asegurar la calidad de los tratamientos. Según su consenso, los laboratorios deberían monitorear al menos 12 indicadores clave de desempeño (KPIs) —como la tasa de fecundación, el desarrollo de embriones hasta blastocisto o la supervivencia tras la congelación y descongelación—, con valores de referencia que permitan garantizar calidad y mejora continua.
Lo importante no es solo “la tasa de éxito”, sino cómo está calculada (por ciclo iniciado, por punción, por transferencia, por grupo etario) y si se alinea a definiciones internacionales.
Seguridad del paciente y reducción de embarazos múltiples
Un buen centro implementa políticas para minimizar embarazos múltiples (por ejemplo, promover transferencia de un solo embrión cuando esté clínicamente indicado) porque los embarazos múltiples se asocian a mayor prematuridad y complicaciones perinatales.
Equipo multidisciplinario y acompañamiento
Valora que el centro cuente con ginecología reproductiva, urología/andrología, embriología, enfermería especializada, psicooncología/psicología y nutrición. La guía clínica de infertilidad destaca la necesidad de un enfoque integral y escalonado, con derivación a mayor complejidad cuando es necesario.
Transparencia y comunicación
Solicita un plan personalizado con objetivos, tiempos estimados, tasas esperadas según tu edad y diagnóstico, y consentimientos informados claros. Revisa también políticas de donación, resguardo de datos, criterios de cancelación de ciclo y seguros/financiamiento.
Tecnología y trazabilidad
Pregunta por la infraestructura del laboratorio de embriología, sistemas de trazabilidad (doble testigo, códigos de barras/ID electrónicos), control de aire y temperatura, y protocolos de calidad alineados a KPI.

KPIs del laboratorio: más allá de la cifra de “embarazo por transferencia”, los centros de excelencia miden sistemáticamente indicadores en cada fase (óvulos, espermatozoides, embriones, criopreservación), con mínimos de competencia y valores de referencia consensuados. Pregunta cuáles monitorizan y con qué resultados.
Prevención de riesgos: control de infecciones, bioseguridad, mantenimiento de equipos, alarmas y respaldo eléctrico para incubadoras y criotanques. (Estos aspectos son parte del aseguramiento de calidad que la acreditación regional promueve).
Embarazos múltiples: el centro debe explicarte su política de número de embriones a transferir y sus tasas de gestación múltiple; la evidencia muestra que los múltiples aumentan el riesgo de prematuridad, por lo que la transferencia única, cuando aplica, es preferible.
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Un centro integral debe cubrir baja y alta complejidad, con rutas claras de derivación y protocolos estandarizados:
Baja complejidad:
Inducción de ovulación y relaciones programadas.
Inseminación intrauterina (IIU), con evaluación previa y criterios de indicación documentados.
Alta complejidad:
Fertilización in vitro (FIV) / ICSI, con laboratorio propio o asociado que cumpla indicadores de desempeño y buenas prácticas.
Criopreservación de óvulos, semen y embriones (vitrificación), con políticas claras de almacenamiento y reporte de supervivencia post-descongelación.
Servicios complementarios:
Andrología (estudios avanzados del factor masculino).
Asesoría genética cuando exista indicación.
Apoyo emocional y nutricional durante el tratamiento.

Confirma la acreditación
Revisa si el centro está acreditado por REDLARA (o participa en su registro regional). La pertenencia a redes científicas fomenta auditorías, reportes estandarizados y transparencia.
Pide el “dato detrás del dato”
Solicita que te expliquen cómo calculan sus resultados (por ciclo iniciado, por transferencia, por edad, por diagnóstico). Pide cifras comparables con definiciones estandarizadas (siguiendo criterios internacionales de KPIs).
Evalúa la ruta completa
Desde la primera consulta hasta el seguimiento, pregunta por tiempos típicos, criterios de cancelación de estimulación, tasas de congelación y de supervivencia al descongelar, y políticas de transferencia única.
Transparencia económica
Solicita un presupuesto detallado (medicamentos, procedimientos, laboratorio, almacenamiento de criomaterial, pruebas complementarias). Pide también políticas de reintegro y financiamiento si aplica.
Atención centrada en ti
Observa la claridad en la comunicación, tiempos de respuesta, canales para resolver dudas, y la cercanía del equipo clínico. En tratamientos que pueden ser emocionalmente demandantes, contar con psicología y educación del paciente suma mucho.
Es una red científico-educativa latinoamericana que agrupa a la mayoría de centros de reproducción asistida; su objetivo es mejorar la calidad, promover estándares y recopilar datos regionales. La acreditación es un sello de buenas prácticas y auditoría externa.
Son indicadores clave de desempeño (por ejemplo, fecundación, desarrollo embrionario, supervivencia a la criopreservación) que permiten monitorear la calidad y detectar oportunidades de mejora. ESHRE recomienda 12 KPIs con niveles mínimos y valores objetivo. Pide conocer cuáles mide el centro y sus resultados.
Para reducir el riesgo de embarazo múltiple, que se asocia con prematuridad y complicaciones. La política de transferencia debe individualizarse, pero es un marcador de seguridad que el centro te explique cuándo recomiendan transferencia única.
Depende del diagnóstico. La guía clínica señala que, tras una evaluación ordenada y si hay indicación (por ejemplo, trompas obstruidas, factor masculino severo, edad avanzada), se debe derivar a técnicas de alta complejidad.
5) ¿Auna cumple con estos criterios?
Sí: Auna cuenta con la certificación REDLARA, enfoque integral y servicios de preservación y tratamientos de reproducción asistida; puedes revisar nuestros programas y agendar orientación en nuestro sitio web.
También puede leer: Fertilización In Vitro: Qué Puedes Esperar
Define objetivos realistas con tu equipo (tasa esperada por tu edad/diagnóstico, número de ciclos planificados).
Compara manzanas con manzanas: la “tasa de éxito” debe estar estandarizada; idealmente, pide resultados por edad y tipo de técnica.
Prioriza la seguridad: políticas para reducir múltiples y protocolos de bioseguridad claros.
Valora el acompañamiento: soporte psicológico y nutricional, tiempos de respuesta y educación antes de cada fase.
Considera la logística: ubicación, horarios, posibilidad de seguimiento virtual, almacenamiento de criomaterial y facilidad para interconsultas.

Elegir una clínica de fertilidad no es solo comparar números: es encontrar un equipo que te escuche, te explique con claridad y cuide de ti en cada paso. En Auna trabajamos para que te sientas en buenas manos desde el primer contacto, con procesos transparentes, laboratorio con estándares internacionales y certificación REDLARA. Si ya piensas dar ese siguiente paso, conversemos sobre tu caso y armemos un plan juntos.
Conoce nuestros programas y recibe orientación personalizada aquí.
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También te puede interesar:
Auna – Unidad de Medicina Reproductiva.
Planes de medicina reproductiva y servicios disponibles.
https://planes.auna.org/medicina-reproductiva/
Organización Mundial de la Salud (OMS) / MINSAL Chile.
Guía para el estudio y tratamiento de la infertilidad. 2015.
https://platform.who.int/docs/default-source/mca-documents/policy-documents/guideline/CHL-RH-54-01-GUIDELINE-2015-esp-GUIA-PARA-EL-ESTUDIO-Y-TRATAMIENTO-DE-LA-INFERTILIDAD-2015.pdf
ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology).
Key performance indicators in IVF: guidelines from the ESHRE Special Interest Group of Embryology. Hum Reprod Open. 2017; 2017(2):hox011.
https://academic.oup.com/hropen/article/2017/2/hox011/3746223
REDLARA (Red Latinoamericana de Reproducción Asistida).
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https://redlara.com/es/clinicas-acreditadas/
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