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La columna vertebral es la estructura que sostiene nuestro cuerpo y nos permite movernos con libertad. Sin embargo, cuando su curvatura natural se altera, pueden aparecer problemas de postura y dolor. Uno de ellos es la lordosis, también llamada espalda cóncava.
Aunque muchas veces no genera síntomas graves, es importante reconocerla a tiempo, ya que, si no se controla, puede ocasionar complicaciones que afectan la calidad de vida.
En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber: qué es lordosis, cuáles son sus causas, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen para mejorar tu salud postural.
La lordosis ocurre cuando la columna vertebral tiene una curvatura hacia adelante en dos zonas específicas: la cervical (cuello) y la lumbar (espalda baja). Esta curvatura, a un nivel pequeño, ayuda a mantener una postura erguida, absorber impactos y permitir el movimiento.
El problema surge cuando esta curvatura se vuelve excesiva, lo que se conoce como curvatura lordótica. Esto puede alterar la postura y, en algunos casos, generar dolor o dificultad para moverse.
Una curvatura cervical normal va de 30° a 40°, mientras que en la zona lumbar es común entre 40° y 60°.
Cuando los grados son mayores, la columna adopta una apariencia arqueada que puede afectar tanto la estética como la funcionalidad del cuerpo.

En muchos casos, la lordosis aparece sin una causa clara (idiopática), pero también puede estar relacionada con otros factores:
Aunque cualquier persona puede desarrollar lordosis, los adultos mayores de 50 años, los niños en crecimiento y las mujeres embarazadas son los grupos más propensos.
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Muchas personas con lordosis no presentan síntomas y solo descubren la condición durante un examen médico. Sin embargo, en los casos en que la curvatura es más marcada, pueden notarse cambios visibles en la postura y molestias físicas.
En situaciones graves, la lordosis puede afectar la movilidad, la función del cuello, la capacidad de tragar o incluso el control de la vejiga e intestinos. Si notas hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza en las extremidades, acude al médico de inmediato.
En situaciones graves, la lordosis puede afectar la movilidad, la capacidad de tragar, hablar o incluso el control de vejiga e intestinos.

El diagnóstico de la lordosis comienza con una evaluación clínica en la que el médico analiza la postura, el rango de movimiento y la flexibilidad de la columna. Si la curva cambia cuando la persona se inclina, suele tratarse de una lordosis flexible, menos preocupante que una fija.
En algunos casos, se necesitan pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico y descartar otras condiciones:
Gracias a estos estudios, el especialista puede determinar si la lordosis requiere solo observación o un plan de tratamiento específico.
Aunque la lordosis suele ser leve y no siempre necesita tratamiento, ignorar sus señales puede traer consecuencias a largo plazo.
La buena noticia es que con un diagnóstico temprano y seguimiento médico, la mayoría de estas complicaciones pueden prevenirse.
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El tratamiento de la lordosis depende de la gravedad de la curvatura y de los síntomas que presente cada persona. En la mayoría de los casos no se requiere cirugía y basta con medidas conservadoras.
El fortalecimiento de músculos abdominales, glúteos e isquiotibiales, junto con estiramientos de espalda y cadera, ayuda a mejorar la postura y reducir el dolor.
Los antiinflamatorios de venta libre (como ibuprofeno) pueden aliviar el dolor ocasional. Es importante no automedicarse y seguir las recomendaciones médicas.
En casos moderados, especialmente en niños y adolescentes, se pueden usar férulas o corsés para evitar que la curvatura empeore.
Es poco común, pero puede ser necesaria cuando la curvatura es rígida, progresa rápidamente o compromete funciones neurológicas. El procedimiento más habitual es la fusión espinal.

No. Un cierto grado de lordosis es normal y necesario para mantener la postura y absorber impactos. Solo cuando la curvatura es excesiva y provoca dolor o limita el movimiento se considera un problema médico.
La lordosis es un aumento de la curvatura hacia adelante (columna cervical o lumbar), mientras que la escoliosis es desviación lateral de la columna, más común en adolescentes. Por otro lado, la cifosis es la curvatura hacia atrás de la zona torácica, que causa encorvamiento.
Los ejercicios no eliminan la curvatura, pero sí ayudan a mejorar la postura, reducir el dolor y fortalecer los músculos que protegen la columna. La fisioterapia es la mejor herramienta para manejar la lordosis en la mayoría de los casos.
Mantener un peso saludable, practicar actividad física regular y acudir a revisiones médicas periódicas son claves para cuidar la salud de tu columna.
La lordosis es una curvatura natural de la columna que, en exceso, puede convertirse en un problema de postura y generar dolor. La mayoría de las personas no necesitan tratamientos invasivos y logran controlar la condición con ejercicios, fisioterapia y hábitos saludables.
Si notas dolor persistente en la espalda, cambios en tu postura o tienes dudas sobre la salud de tu columna, consulta con los especialistas en traumatología de Auna. Recuerda que detectar a tiempo cualquier alteración te ayudará a mantener tu salud y bienestar a largo plazo.
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Fuente:
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003278.htm
https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=lordosis-90-P05880
https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/23908-lordosis
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